Este texto, fechado el 31 de julio del 2000, es el de un artículo solicitado a Justo de la Cueva por un diario vasco.
La vida NO es sagrada
(cuando el que mata es el coche y no ETA)
Cuando ETA mata se alza siempre un coro que parece impresionante de voces. Curas, monseñores, obispos, arzobispos, cardenales, hasta el Papa de Roma, concejales, alcaldes, diputados, senadores, Presidentes de Comunidades Autónomas, Ministros, el Rey de España, Jefes de Estado extranjeros, militares con y sin graduación, paseantes, gentes del común…. Todos claman ¡LA VIDA ES SAGRADA! ¡Ningún fin justifica una muerte!
Todos mienten. Todos fingen. Todos son hipócritas. Porque no es verdad que en el Estado español ni en la Unión Europea ni en el mundo la vida sea sagrada y que ningún fin justifique matar. Porque TODOS LOS DÏAS se producen muertes (muchas) que toda esa gente contempla con absoluta indiferencia, sin pestañear, sin mover un músculo de la cara, sin que digan una palabra ni les dediquen un pensamiento. Sin que se convoquen por ellas Plenos de Ayuntamiento ni minutos de silencio ni concentraciones ante los edificios públicos ni manifestaciones. La vida no es sagrada cuando el que mata es el coche y no ETA.
Según la Dirección General de Tráfico (DGT) desde las 15,00 horas del pasado viernes 28 de julio hasta las 20,00 horas del domingo 30 los coches han matado a 27 personas en las carreteras del Estado español. Y han herido a otras 27, veinte de las cuales con carácter grave que pueden engrosar la lista de muertos en las próximas horas, los próximos días o las próximas semanas.
En un anuncio de televisión de esa DGT se oye que ""En España cada año más de 140.000 personas sufren heridas en accidentes de tráfico. Cerca de 6.000 mueren". Es mentira. Son más los muertos. En un informe de esa misma DGT publicado en la prensa el 12 de febrero pasado se decía que "Un total de 4.280 personas perdieron la vida en los 3.642 accidentes de tráfico que se produjeron en España en 1999, prácticamente idénticos a los de 1998, cuando se registraron 4.289 víctimas mortales en 3.613 accidentes." También mentira. Porque ahí sólo se contabilizan los muertos inmediatos, los que quedaron ya muertos sobre el asfalto sin sumar los que mueren días o semanas después como consecuencia del accidente. Y que suben la suma a alrededor de nueve mil cada año. Un mínimo de mil de ellos son peatones atropellados.
En pocas palabras: en el Estado español los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad en el grupo de edad de 5 a 24 años y la segunda en el de 25 a 34. Y son, con el Sida en el caso de los hombres y el cáncer de mama en el de las mujeres, una de las tres causas más importantes de años potenciales de vida perdidos." El epidemiólogo Antoni Plasencia, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona formuló un día estas preguntas: "¿Qué ocurriría si cada año se estrellaran en España 15 aviones Jumbo sin dejar supervivientes? ¿Acaso nadie se plantearía qué ocurre con la seguridad del tráfico aéreo?".
Pero sucede que aquí nadie se plantea qué ocurre con tantos muertos como matan los coches. Y no pasa nada porque la vida NO es sagrada cuando los que matan son los coches.
Los coches matan porque están fabricados para matar. Tonelada o tonelada y media de acero o aluminio capaz de alcanzar velocidades que multiplican su impacto y hacen imposible su control. Y matan tanto porque son muchos: p.e. 528 vehículos por cada mil habitantes en la almendra central de Madrid, 440 en Bizkaia donde el uso del automóvil crece a doble velocidad que el del transporte público y en 1999 cerca de 322.000 vehículos entraron y salieron de Bilbo a diario. Un Bilbo que tiene cada vez más sitio para la minoría motorizada y menos para la gran mayoría que va a sus cosas (a la escuela o la compra, al trabajo o de paseo) a pie, el 48%, o en transporte público, el 23%.
Coches que matan además de otras muchas maneras: contaminando el Medio Ambiente al fabricarse, con sus residuos y emisiones tóxicos al funcionar y al desguazarse y provocando efecto invernadero. Hay 1.170.000 vehículos de motor en Euskal Herria Sur. Uno de los factores que más negativamente afecta a nuestra salud, a nuestro bolsillo y a nuestra calidad de vida.
Todo esto, tan absurdo, pasa sólo porque facilita la acumulación de Capital. Habrá que eliminar el Modo de Producción Capitalista para adoptar la única solución racional: eliminar el uso privado del coche. Otra razón para la urgencia de la construcción nacional vasca, para la urgencia de la aparición de la independiente República Socialista de Euskal Herria.
Justo de la Cueva
Iruñea 1 de agosto de 2000